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Atraco Grotesco

Atraco Grotesco

Hoy podríamos hablar de fútbol, pero el fútbol está herido de gravedad. Hoy se puede decir que Bolívar jugó un buen partido y mereció ganar el juego, pero que “Pipo” Jiménez estuvo enorme y atajó las innumerables ocasiones de gol celestes, y que Wilstermann estuvo muy rápido en sus salidas y en dos contras dejó a la Academia sin puntos. Esas cosas ocurren en el fútbol, equipos que ganan de forma inmerecida por su eficacia es algo común en el balompié, pero todo pierde su sentido y el fútbol se deforma y se deteriora cuando ocurren actos como lo que aconteció hoy en el Félix Capriles.

Hablar de fútbol hubiese sido normal si se hubiera presenciado un partido normal, y no un encuentro anómalo, torcido, desvirtuado y corrupto, con un personaje nefasto acompañado de su entorno, anótense en nombre: Juan Nelio García.

Este señor ensució el partido en el minuto 29 al amonestar claramente (remitirse a las imágenes que acompañan la nota) a Óscar Vaca (quien fue amonestado en primera instancia a los 19 por un fortísima patada a Saavedra) el No. 24 de Wilstermann, cuya 2ª amarilla debió acompañar con la tarjeta Roja. El hecho fue claro, puntual y evidente, pero al percatarse de que había expulsado a un jugador del rival de Bolívar, y que eso no era parte del libreto que le habían entregado, se puso pálido y empezó el insólito mamarracho. De forma anómala, inusitada y flagrante, se desentendió de la expulsión y con la complicidad alevosa de su línea Juan Aramayo (quien estaba a escasos metros de la acción) enredó la situación y terminó inventando que la amonestación fue para el No. 15 Yerco Vallejos, dejando que Wilstermann juegue 61 minutos con un hombre de regalo en la cancha.

La desvergüenza y dolo con el que actuó Nelio García y su caterva de asistentes/cómplices, trastornó el normal discurrir del partido y se convierte en el pico del iceberg, el clímax, el desenlace final de un torneo plagado de “malos” arbitrajes, de errores y horrores, que han minado la campaña del Club Bolívar hasta el punto de tenerlo al borde de perder las opciones de campeonar.

No es casualidad que en el clásico contra Strongest se haya sufrido la máxima severidad del árbitro Ivo Méndez con las expulsiones de dos futbolistas, y con las amarillas teledirigidas a otros dos, no sólo para favorecer el rival de turno, sino para mermar seriamente las chances para el siguiente partido con Blooming, donde faltaron 4 jugadores titulares suspendidos. Contra Blooming ya fue otra historia, dos jugadas de gol perfectamente lícitas son cobradas offside por los respectivos líneas, y Mancilla se hace el de la vista gorda con Vargas y De Miranda que debieron ser expulsados por juego brusco y ninguno vio la segunda amonestación. Estos son dos partidos de los tantísimos en los que se sufrieron serios perjuicios arbitrales, necesitaríamos muchas hojas para nombrar todos, acordarnos únicamente de los 2 goles legítimos anulados contra Sport Boys, o el offside evidente y clamoroso que no le cobraron a Real Potosí. Todos esos errores le costaron puntos importantísimos al Bolívar, pero lo de hoy contra Wilstermann rebasa todos los límites del decoro y de lo aceptable. Hoy se cometió un hurto, un robo, un descarado atropello y un ultraje al sentido común y la reglas del juego. El árbitro Juan Nelio García se burló de todos los futbolistas, espectadores, periodistas y de todo el entorno del fútbol, dando gato por liebre, engañando a todos, negando lo evidente, yendo atrás en sus pasos y decisiones, y dejando que Óscar Vaca, siga en la cancha.

Hay antecedentes de desastrosos arbitrajes, pero que con la colaboración de sus asistentes pudieron corregir atroces equivocaciones, cómo muestra la nota, https://bit.ly/2U9Wog3, en la que un árbitro que cometió el error de amonestar dos veces a un jugador y no expulsarlo, para luego ser corregido por el línea y sacar al futbolista algunos minutos después de la 2ª amonestación. Eso es tener sangre en la cara, algo de lo que Juan Nelio García carece absolutamente, tuvo 61 minutos para enmendar su error, pero no lo hizo jamás, lo cual es un serio agravante.

Es imposible solicitar que se juegue de nuevo el partido, impugnarlo o hacer un recurso jurídico para que al Bolívar se le devuelva lo que le fue robado en la cancha por el juez Juan Nelio García, pero se hará una recusación para que dicho árbitro, personaje grotesco que daña el fútbol hasta sus cimientos, no vuelva a dirigir un partido más en la División Profesional del fútbol boliviano. También cabrá hacerlo saber a los entes del fútbol internacional (CONMEBOL/FIFA) ya que es evidente que los reclamos fundamentados en nuestra Federación local, si es que no bien vistos por los jerarcas de la misma, caen en saco roto

El señor Juan Nelio García ha dejado malherido al tan golpeado fútbol boliviano, en el cual hay tendencias inequívocas que dirigen, ya sin vergüenza alguna, a perjudicar a uno o varios equipos, y a favorecer desde que empezó el certamen a otro, que ni vale la pena mencionar.

Hay personajes funestos como Juan Nelio García y pero también hay una estructura corrupta de donde vienen las instrucciones para favorecer intereses particulares, que hacen imposible la noble tarea de querer ganar un partido en la cancha, o de escribir una mera crónica de fútbol, ya que el fútbol en Bolivia está en coma, agoniza y si ésta es la forma de que algún equipo no gane, habrá que revisar para qué se compite, si el ganador está designado por un “dedo (in)visible” (aunque la observación de la realidad lo pone en evidencia) de antemano.

2018-12-03T00:45:17+00:00
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